De todo el proceso fotográfico, lo que más se me resiste, es el hecho de construir una serie en torno a un tema concreto, y más aún, englobar dicho trabajo bajo un nombre muy concreto.

En definitiva, disfruto del acto de fotografiar y editar el material, pero no tanto de escribir sobre ello o de dotar de una narrativa pretendidamente intelectual a dicho trabajo. Mis fotografías son, en general, capturas de momentos del día a día que llaman mi atención. Momentos no buscados.

No obstante, revisando mi trabajo, hay al menos dos temas recurrentes que capturo sin apenas ser consciente de ello; la intervención y dominio humano sobre el entorno natural y la soledad. Ninguno de esos temas es, ni mucho menos, novedoso en fotografía, como tampoco lo ha sido en otras artes como la literatura o la pintura.

Por todo ello, considero que el título, tomado de la novela de Aldous Huxley encaja con mi proyecto fotográfico más personal, ya que en su imaginada sociedad, la soledad y el acondicionamiento del medio son temas sobre los que construye su sociedad “perfecta” pero distópica.

En esta serie, siempre abierta, se recogen, pues, las fotografías más personales que he ido realizando desde mis comienzos, en el año 2010.

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